1 de marzo, celebramos los bosques submarinos de l’Ametlla de Mar
Cuando pensamos en un bosque, imaginamos árboles altos, sombra fresca y vida que se esconde entre las ramas. Pero hay bosques que no hacen ruido, que no se ven desde tierra y que respiran bajo el agua.
El 1 de marzo se celebra el Día Mundial de los Bosques Submarinos, una jornada para recordar que el mar también tiene sus propios bosques. Y en l’Ametlla de Mar tenemos uno privilegiado: las praderas de posidonia oceánica.
Bajo la transparencia de nuestras calas se extiende un paisaje vivo que se mueve con la corriente. No son algas, sino una planta marina con raíces, tallo y hojas que puede vivir miles de años. Cuando hacemos snorkel y miramos hacia abajo, a menudo pasamos por encima sin saber que estamos nadando sobre un ecosistema esencial. Entre sus hojas encuentran refugio peces pequeños, sepias, crustáceos e infinidad de organismos marinos. Es un vivero natural, biodiversidad en estado puro.
Como cualquier bosque, la posidonia tiene una función protectora. Filtra el agua y la mantiene clara, fija grandes cantidades de carbono y contribuye a frenar los efectos del cambio climático; pero también construye litoral, estabiliza el fondo marino y ayuda a conservar nuestras playas.
Cuando después de un temporal vemos restos de posidonia en la arena, el mar nos está mostrando parte de este ciclo natural. Estas acumulaciones no son un residuo, sino una barrera que protege la arena de la erosión y mantiene el equilibrio de las calas. El bosque submarino también cuida la tierra firme.
La posidonia crece muy lentamente, solo unos pocos centímetros cada año. Algunas praderas tienen cientos o incluso miles de años. Son testigos silenciosos de la historia del Mediterráneo.
Un fondeo sobre estas praderas puede dejar una cicatriz que tardará décadas en regenerarse. Por eso, proteger los bosques submarinos es una responsabilidad compartida. Fondear en zonas autorizadas, respetar los espacios naturales y practicar actividades náuticas con conciencia son pequeños gestos que tienen un gran impacto.
Celebrar el Día Mundial de los Bosques Submarinos es reconocer que el valor de nuestro litoral no es solo lo que se ve desde la arena, sino también lo que se extiende bajo la superficie. Cuando contemplamos el agua clara de nuestras calas, cuando nos sumergimos o cuando simplemente escuchamos el sonido del mar, hay un bosque invisible que hace posible esta belleza.
Este domingo 1 de marzo, miremos hacia el fondo. Allí late el corazón verde de nuestro litoral: los bosques de posidonia más grandes de Cataluña.
#worldseagranbay
